El emperador Avito envía a los visigodos a Hispania a luchar contra los suevos

Actualizado: sep 28

El 9 de Julio del año 455, en Arelate, y arropado por los senadores galorromanos y por los visigodos, Avito fue proclamado como nuevo emperador. Entre otros problemas y dificultades, tuvo que enfrentarse a la invasión del rey suevo, Requiario, de los territorios de la Carthaginiense y de la Tarraconense.



Tras infructuosas negociaciones, Avito declara la guerra a los suevos y envía a la Gallaecia al rex Gothorum Teodorico «cum voluntate et ordinatione Aviti imperatoris» con voluntad y orden del emperador. Las tropas suevas son vencidas a doce millas de Asturica Augusta y, posteriormente, Requiario es capturado y ejecutado. Según Hidacio, obispo e historiador galaico-romano, la derrota de Requiario supuso el fin del regnum Suevorum en Hispania. Aunque los suevos pervivieron algunos años más, bien es cierto que dejaron de significar un problema para Roma, y posteriormente, para los visigodos.



Pero las políticas de Avito no fueron del agrado de la casta senatorial romana y aprovechando que sus aliados visigodos se encontraban batallando en tierras de la Gallaecia, persuadieron a los magistri militum Ricimero y Mayoriano, para que se rebelaran y le destituyeran. Y el 17 de Octubre del 456, en las proximidades de Placentia, Avito fue derrotado por los generales insurrectos y obligado a ordenarse obispo de la ciudad, falleciendo poco después en circunstancias sospechosas.


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